La cosa mala es lo que el Instituto de los Seguros Sociales está haciendo con los usuarios vivos que ellos amasan entre sus listas digitales pues supongo que alguien no las esté realizando de forma manual. Mala es la metodología que algún Trucutú de la administración ha implementado para captar a los usuarios tramposos que él, ellos o ellas dicen que existe dentro de los listados hay gente que está cobrando, hermanos, tíos, del fallecido. Y da como remedio la técnica del machete, llamémosla así. La técnica del machete consiste en que yo el señor Cosme Trucutú convenzo o impongo a un grupo de Roberts y Maras que trabajan para mi que lo mejor es que le quitemos la pensión a media humanidad para que en la des humanización común nos venga a nuestras patas miles de fe de vidas y así mientras yo tengo las patas sobre el escritorio me entero de vivos y muertos con el correspondiente femenino. Ah!! y mientras empujo a una situación de apuro a miles de personas, mujeres mayores de 55 años y hombres mayores de 60, esto pareciera no estar a la altura de la gente con alta dignidad que sabe de largas colas de madrugada, si nos pusieron a hacer cola de madrugada y hay personas alquilando hoteles cerca de las receptoras de documentación del IVSS para estar entre los 30 a quienes se les recibe el reclamo del dinero durante ese día porque no hay capacidad de procesar sino esa cantidad por día dijo el coordinador de ese centro de Chacao. Ésta es pues la cosa mala.
¿Cómo convertir ésta cosa mala en cosa buena? En primer lugar ¿será posible esto, convertir una cosa mala en buena? Lógicamente que si porque de otro modo falleceríamos por una arrechera marca Capriles. Yo encuentro una cosa buena en todo esto: la suspensión del pago crea acumulación de dinero en las cuentas de las personas afectadas. De ése modo, ahora no estoy gastando mi dinero, y cuando me paguen cobraré mayor cantidad que puede servirme para realizar cosas mayores y mejores. La gente en la calle dice que el dinero lo reintegran completo. Otra cosa buena es el hecho de que nos hemos dado cuenta que es un atropello lo que están haciendo con las personas de la tercera edad y que estos administradores no tienen idea de las teorías humanistas y carecen de imaginación haciendo su trabajo de lo mas cómodos en sus oficinas mientras se rascan el trasero esperando que les introduzcamos nuestros papeles bien enrollados por el hueco mas pequeño que tengan en sus receptoras de oficinas. Otra cosa buena es reconocer que el verdadero problema de este asunto se halla en la puerta de entrega de los documentos por falta de personal solo atienden a 30 personas al día de una inmensa multitud de personas a quienes con abuso para averiguar le suspenden el pago de sus pensiones. Seguramente las madres de ellos no hacen esta cola llena de dificultades.